No importa si su negocio ofrece uno o varios productos o servicios, cada uno de ellos deberá tener su propia página de venta optimizada para conseguir la mayor cantidad de conversiones posibles.

A ella llegarán posibles clientes que, aunque compartan un interés común —producto o servicio que usted ofrece en esa página—, tendrán sus propias características diferenciadas.

Es posible que no todos tengan el mismo nivel económico o que, teniéndolo, manifiesten diferentes grados de aversión al gasto o al riesgo, o diferentes capacidades (que les permitan, por ejemplo, ejecutar ellos mismos una acción tras la realización de un curso en lugar de comprar el servicio directo).

Por eso, es conveniente estudiar nuestro catálogo y ofrecer, en la medida de lo posible, varias opciones relacionadas a quien visita una de nuestras páginas de venta.

Estas opciones se pueden dividir en tres tipos.

Producto o servicio objetivo

Que es el que realmente deseamos vender y para el cual hemos diseñado la página de ventas. Por tanto, este deberá destacar sobre los demás, y el texto de la landing page estar enfocado al valor que proporciona y a sus características.

Upsell

Aunque seguramente usted habrá pensado que lo que le iba a proponer como opción de venta alternativa al producto o servicio objetivo sería otro de menor precio, también existe la posibilidad de ofrecer lo contrario, es decir, un producto o servicio «mejorado» o de superior categoría y precio.

Pongamos un ejemplo y supongamos que el posible cliente ha llegado a una página en la que usted ofrece un servicio de diseño web. Es posible, de hecho probable, que quien esté interesado en tener una nueva web o mejorar la que ya tiene también lo esté en optimizar el posicionamiento de dicha web en buscadores. Y ahí es donde entra el upsell, porque usted le puede ofrecer una alternativa al servicio original que incluya un servicio adicional de análisis y optimización SEO que, obviamente, tendrá un precio mayor que la opción básica.

Downsell

Y sí, inevitablemente también ofreceremos una opción más económica que requiera un menor compromiso inicial por parte del cliente.

Siguiendo el ejemplo anterior, se podría ofertar un curso online de diseño web con WordPress.

Pero, naturalmente, estas alternativas deben estudiarse cuidadosamente y tener un sentido claro dentro de nuestro plan de negocio.

El caso es que, si diversificamos nuestra oferta inicial, es fácil que en lugar de preocuparnos de si el usuario que visita la página de venta realiza una compra o no, la pregunta que asalte nuestra mente sea «¿qué comprará?». Y este, sin duda, es un escenario mucho más prometedor que el primero.

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